Martes 26ª Tiempo ordinario Año par (Id=652)

Primera Lectura

Lectura del libro de Job 3, 1-3.11-17.20-23

Job abrió la boca y maldijo su día, diciendo: «¡Muera el día en que nací, la noche que dijo: «Se ha concebido un varón»! ¿Por qué al salir del vientre no morí, o perecí al salir de las entrañas? ¿Por qué me recibió un regazo y unos pechos, me dieron de mamar? Ahora dormiría tranquilo, descansaría en paz, lo mismo que los reyes de la tierra que se alzan mausoleos; o como los nobles que amontonan oro y plata en sus palacios. Ahora sería un aborto enterrado, una criatura que no llegó a ver la luz. Allí acaba el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos. ¿Por qué dio luz a un desgraciado y vida al que la pasa en amargura, al que ansía la muerte que no llega y escarba buscándola, más que un tesoro, al que se alegraría ante la tumba y gozaría al recibir sepultura, al hombre que no encuentra camino porque Dios le cerró la salida?»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 87, 2-3.4-5.6.7-8

Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.
Intret in conspéctu tuo orátio mea, Dómine.

Señor, Dios mío, de día y de noche grito hacia ti; llegue hasta ti mi súplica, haz caso a mi clamor.
Llegue, Señor, hasta ti mi súplica
.
Intret in conspéctu tuo orátio mea, Dómine.

Porque estoy harto de desdichas y mi vida está al borde del abismo; me cuentan ya entre los que bajan a la tumba, soy como un inválido.
Llegue, Señor, hasta ti mi súplica
.
Intret in conspéctu tuo orátio mea, Dómine.

Tengo mi lecho entre los muertos, como los que yacen en las tumbas, de los cuales ya no te acuerdas, porque fueron arrancados de tu mano.
Llegue, Señor, hasta ti mi súplica
.
Intret in conspéctu tuo orátio mea, Dómine.

Me has arrojado a lo hondo de la tumba, a la oscuridad más profunda; tu cólera pesa sobre mí, me oprimes con tu furor.
Llegue, Señor, hasta ti mi súplica
.
Intret in conspéctu tuo orátio mea, Dómine.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Fílius hóminis venit ut ministráret, et daret ánimam suam redemptiónem pro multis.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 51-56

Gloria a ti, Señor.

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:

–Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y acabe con ellos?

El se volvió y les regañó, y dijo:

–No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.

Y se marcharon a otro aldea.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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