Miércoles 28ª Tiempo ordinario Año par (Id=684)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 18-25

Hermanos: Si os guía el espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley. Las obras de la carne están patentes: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, celos, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, envidias, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que los que así obran no heredarán el Reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Contra esto no va la Ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 1

El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

Dichoso quien no se guía por mundanos criterios, ni anda en malos pasos, ni se burla del bueno, sino que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

Será como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y nunca se marchita; en todo tendrá éxito.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

En cambio, los malvados serán como la paja barrida por el viento, porque el Señor protege el camino del justo, pero al malo sus caminos acaban por perderlo.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Qui séquitur te, Dómine, habébit lumen vitæ.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 42-46

En aquel tiempo, dijo el Señor:

–¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!

Un jurista intervino y le dijo:

–Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.

Jesús replicó:

–¡Ay de vosotros también, juristas, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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