Jueves 28ª Tiempo ordinario Año impar (Id=687)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 3, 21-30

Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas, se ha manifestado independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto dejando impunes con su tolerancia los pecados del pasado; se proponía mostrar en nuestros días su justicia salvadora' justificándose a sí mismo y cancelando la culpa del que apela a la fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde queda el orgullo? Queda eliminado. ¿En nombre de qué? ¿De las obras? No, en nombre de la fe. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. ¿Acaso es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Evidente que también de los gentiles, sí es verdad que no hay más que un Dios. El absuelve a los circuncisos en virtud de la fe y a los no circuncisos también por la fe.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 129

Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
Apud Dóminum misericórdia et copiósa apud eum redémptio.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor; que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa
.
Apud Dóminum misericórdia et copiósa apud eum redémptio.

Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos.
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa
.
Apud Dóminum misericórdia et copiósa apud eum redémptio.

Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma aguarda al Señor, mucho más que la aurora el centinela.
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa
.
Apud Dóminum misericórdia et copiósa apud eum redémptio.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor.
Ego sum via, véritas et vita, dicit Dóminus; nemo venit ad Patrem, nisi per me.
Aleluya.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 47-54

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los perseguirán y matarán”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, juristas, que os habéis quedado con la llave del saber: vosotros que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»

Al salir de allí, los letrados y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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