Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 20-25
Hermanos: Ante la promesa de Dios, Abrahán no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe por la gloria dada a Dios al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le fue computado como justicia. Y no sólo por él está escrito: «le fue computado», sino también por nosotros a quienes se computará si creemos en el que resucitó de entre los muertos, nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del Salmo 1
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.
Benedíctus Dóminus Deus Israel, quia visitávit plebem suam.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.
Benedíctus Dóminus Deus Israel, quia visitávit plebem suam.
Es como un árbol plantado junto al río que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.
Benedíctus Dóminus Deus Israel, quia visitávit plebem suam.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.
Benedíctus Dóminus Deus Israel, quia visitávit plebem suam.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.
Aleluya.
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
–Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
El le contestó:
–Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros ?
Y dijo a la gente:
–Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
–Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.
Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?»
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.