Viernes 29ª Tiempo ordinario Año impar (Id=705)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 7, 18-25

Hermanos: Sé muy bien que no es bueno eso que habita en mí, es decir, en mis bajos instintos; porque el querer lo bueno lo tengo a mano, pero el hacerlo, no. El bien que quiero hacer no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago. Entonces, si hago precisamente lo que no quiero, señal que no soy yo el que actúa, sino el pecado que llevo dentro. Cuando quiero hacer lo bueno, me encuentro inevitablemente con lo malo en las manos. En mi interior me complazco en la ley de Dios, pero percibo en mi cuerpo un principio diferente que guerrea contra la ley que aprueba mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mi cuerpo. ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este ser mío presa de la muerte? Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, y le doy gracias.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118

Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Enséñame Señor, a gustar y a comprender tus preceptos, pues yo me fío de ellos.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Tú, que eres bueno y haces beneficios, instrúyeme en tus leyes.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Señor, que tu amor me consuele conforme a las promesas que me has hecho.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Muéstrame tu ternura y viviré, porque en tu ley he puesto mi contento.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Jamás olvidaré tus mandamientos pues con ellos me diste vida.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Soy tuyo, sálvame, pues voy buscando tus leyes.
Instrúyeme, Señor, en tus leyes.
Doce me, Dómine, iustificatiónes tuas.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Benedíctus es, Pater, Dómine cæli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 54-59

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Chaparrón tenemos”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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