Lunes 30ª Tiempo ordinario Año impar (Id=713)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 12-17

Hermanos: Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 67

Nuestro Dios es un Dios que salva.
Deus noster, Deus ad salvándum.

Cuando el Señor actúa, sus enemigos se dispersan y huyen ante su faz los que lo odian. Ante el Señor, su Dios, gocen los justos y salten de alegría.
Nuestro Dios es un Dios que salva
.
Deus noster, Deus ad salvándum.

Porque el Señor, desde su templo santo, a huérfanos y viudas da su auxilio; él fue quien dio a los desvalidos casa, libertad y riqueza a los cautivos.
Nuestro Dios es un Dios que salva
.
Deus noster, Deus ad salvándum.

Bendito sea el Señor, día tras día, que nos lleve en sus alas y nos salve. Nuestro Dios es un Dios de salvación, porque puede librarnos de la muerte.
Nuestro Dios es un Dios que salva
.
Deus noster, Deus ad salvándum.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu Palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17

Gloria a ti, Señor.

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo:

–Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente:

–Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.

Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo:

–Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?

A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]