Martes 30ª Tiempo ordinario Año impar (Id=715)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 18-25

Hermanos: Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos la primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, esperamos con perseverancia.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 125

El Señor ha estado grande con nosotros.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
El Señor ha estado grande con nosotros
.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.

Aun los mismos paganos con asombro decían: "¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!" Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
El Señor ha estado grande con nosotros
.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.

Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.
El Señor ha estado grande con nosotros
.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.

Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
El Señor ha estado grande con nosotros
.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Benedíctus es, Pater, Dómine caeli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 18-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús decía:

–¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.

Y añadió:

–¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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