Jueves 30ª Tiempo ordinario Año impar (Id=719)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-39

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?; ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza». Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 108

Sálvame, Señor, por tu bondad.
Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Trátame bien, Señor, por ser quien eres y por ser grande tu misericordia, porque yo soy un pobre miserable que lleva el corazón atribulado.
Sálvame, Señor, por tu bondad.
Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad. Que reconozcan aquí tu mano y que tú, Señor, lo has hecho.
Sálvame, Señor, por tu bondad.
Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Mi boca le dará muchas gracias al Señor, lo alabará en medio de la multitud. Porque se puso en favor del pobre para salvarle la vida de sus jueces.
Sálvame, Señor, por tu bondad.
Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
Benedíctus qui venit rex in nómine Dómini, pax in cælo et glória in excélsis.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 31-35

Gloria a ti, Señor.

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle:

–Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.

El contestó:

–Id a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término». Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús.

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