Viernes 31ª Tiempo ordinario Año par (Id=736)

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 17-21; 4, 1

Hermanos: Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre, su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros por el contrario somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. El transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 121, 1-2.4.5

Llenos de alegría vamos a la casa del Señor.
In domum Dómini lætántes íbimus.

Me alegré cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor". Nuestros pies ya pisan tus umbrales, Jerusalén.
Llenos de alegría vamos a la casa del Señor
.
In domum Dómini lætántes íbimus.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, para dar gracias al Señor según la costumbre de Israel. Porque allí están los tribunales del palacio de David, los tribunales donde se administra la justicia.
Llenos de alegría vamos a la casa del Señor
.
In domum Dómini lætántes íbimus.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
En el que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
Qui servat verbum Christi, vere in hoc cáritas Dei perfécta est.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido”. El administrador se puso a echar sus cálculos: “¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dijo: “Aquí está tu recibo: escribe ochenta”. Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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