Sábado 32ª Tiempo ordinario Año impar (Id=755)

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 18, 14-16; 19, 6-9

Un silencio sereno lo envolvía todo, y al mediar la noche su carrera, tu Palabra todopoderosa se abalanzó, como paladín inexorable, desde el trono real de los cielos al país condenado. Llevaba como espada afilada tu orden terminante, se detuvo y lo llenó todo de muerte; pisaba la tierra y tocaba el cielo. Toda la creación, cumpliendo tus órdenes, fue configurada de nuevo en su naturaleza, para guardar incólumes a tus siervos. Se vio la nube dando sombra al campamento, la tierra firme emergiendo donde había antes agua, el mar Rojo convertido en camino practicable y el violento oleaje hecho una vega verde; por allí pasaron, en formación compacta, los que iban protegidos por tu mano, presenciando prodigios asombrosos. Retozaban como potros y triscaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 104

Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

Aclamad al Señor y dadle gracias, cantad sus maravillas a los pueblos. Entonad en su honor himnos y cantos y celebrad sus portentos.
Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

Del nombre del Señor enorgullezcámonos y siéntase feliz el que lo busca. Recurrid al Señor y a su poder, y acudid a su presencia.
Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

Descendientes de Abrahán, su servidor; estirpe de Jacob, su predilecto, escuchad; el Señor es nuestro Dios y gobierna la tierra con sus decretos.
Recordad las maravillas que hizo el Señor.
Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

Ni aunque transcurran mil generaciones se olvidará el Señor de sus promesas, de la alianza pactada con Abrahán, del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
Recordad las maravillas que hizo el Señor
Mementóte mirabílium quæ fecit Dóminus.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Deus vocávit nos per Evangélium, in acquisitiónem glóriæ Dómini nostri Iesu Christi.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:

–Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».

Y el Señor añadió:

–Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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