Viernes 33ª Tiempo ordinario Año par (Id=767)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 10, 8-11

Yo, Juan, oí cómo la voz del cielo que había escuchado antes se puso a hablarme de nuevo diciendo:

–Ve a coger el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra.

Me acerqué al ángel y le dije:

–Dame el librito.

El me contestó:

–Cógelo y cómetelo; al paladar será dulce como la miel, pero en el estómago sentirás ardor.

Cogí el librito de mano del ángel y me lo comí; en la boca sabía dulce como la miel, pero, cuando me lo tragué,

sentí ardor en el estómago.

Entonces me dijeron:

–Tienes que profetizar todavía contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 118, 14.24.72.103.111

Qué dulce al paladar tu promesa.
Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

Encuentro más alegría en tus preceptos que en las riquezas, pues mis delicias son tus preceptos; tus normas, mis consejeros.
Qué dulce al paladar tu promesa.
Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

Más vale para mí tu ley que todo el oro y la plata. ¡Qué dulce al paladar es tu promesa, más que miel en la boca!
Qué dulce al paladar tu promesa.
Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

Tus preceptos son por siempre mi herencia y la alegría de mi corazón. Abro la boca suplicando, porque ansío tus mandatos.
Qué dulce al paladar tu promesa.
Quam dúlcia fáucibus meis elóquia tua, Dómine!

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:

–Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos».

Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor, Jesús.

[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]