Sábado 1ª Tiempo ordinario Año par (Id=77)

Primera Lectura

Este es Saúl, el hombre que gobernará a mi pueblo

Lectura del primer libro de Samuel 9, 1-4. 10. 17-19; 10, 1a

Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, de Seror, de Becorá, de Afiaj, benjaminita, de buena posición.

Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.

A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl:

–Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras.

Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamín, y tampoco.

Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó:

–Ese es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo.

Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo:

–Haga el favor de decirme dónde está la casa del vidente.

Samuel le respondió:

–Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas.

Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo:

–¡El Señor te unge como jefe de su heredad! Tú regirás al pueblo del Señor y le librarás de la mano de los enemigos que lo rodean.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 20

Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

De tu poder, Señor, se alegra el rey, se alegra con el triunfo que le has dado. Le otorgaste lo que él tanto anhelaba, no rechazaste el ruego de sus labios.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza
.
Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

Lo colmaste, Señor, de bendiciones, con oro has coronado su cabeza. La vida te pidió, tú se la diste, una vida por siglos duradera.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza
.
Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

Tu victoria, Señor, le ha dado fama, lo has cubierto de gloria y de grandeza. Sin cesar le concedes tus favores y lo colmas de gozo en tu presencia.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza
.
Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.
Evangelizáre paupéribus misit me Dóminus, prædicáre captivis remissiónem.
Aleluya.

Evangelio

No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 13-17

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de recaudadores y otra gente de mala fama se sentaron con Jesús y sus discípulos. Algunos letrados fariseos, al ver que comía con recaudadores y otra gente de mala fama, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con recaudadores y pecadores!» Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar justos, sino pecadores».

Palabra de Dios.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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