Lunes 34ª Tiempo ordinario Año par (Id=774)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 14, 1-3.4b-5

Yo, Juan, miré, y allí estaba el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabado en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre. Oí también un sonido que bajaba del cielo, parecido al estruendo de grandes cataratas, y como el estampido de un trueno poderoso; era el son de arpistas que tañían sus arpas delante del trono, delante de los cuatro seres vivientes y los ancianos, cantando un cántico nuevo. Y nadie podía aprender el cántico fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, los rescatados de la tierra. Ellos son el cortejo del Cordero adondequiera que vaya; son los rescatados como primicias de la humanidad para Dios y el Cordero. En sus labios no se encontró mentira: son irreprochables.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 23, 1-2.3-4ab.5-6

Estos son los que buscan al Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el mundo y todos sus habitantes; pues él la estableció sobre los mares, él la fundó sobre los ríos.
Estos son los que buscan al Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine

¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién podrá estar en su recinto sagrado? El hombre de manos puras y limpio corazón, el que no da culto a los ídolos.
Estos son los que buscan al Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine

Este recibirá la bendición del Señor, y Dios, su salvador, lo proclamará inocente. Así es Jacob, la generación de los que buscan al Señor, de aquellos que vienen a tu presencia.
Estos son los que buscan al Señor.
Hæc est generátio quæréntium fáciem tuam, Dómine

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estad preparados, porque no sabéis a qué hora vendrá el Hijo del hombre.
Vigiláte et estóte parati, quia qua nescítis hora Filius hóminis ventúrus est.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:

–Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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