Jueves 34ª Tiempo ordinario Año par (Id=780)

Primera Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 18, 1-2.21-23; 19, 1-3.9a

Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo; venía con gran autoridad y su resplandor iluminó la tierra. Gritó a pleno pulmón: Ha caído, ha caído Babilonia la grande. Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de todo espíritu impuro, en guarida de todo pájaro inmundo y abominable. Un ángel vigoroso levantó una piedra grande como una rueda de molino y la tiró al mar diciendo: Así, de golpe, precipitarán a Babilonia, la gran metrópoli, y desaparecerá. El son de arpistas y músicos, de flautas y trompetas, no se oirá más en ti. Artífices de ningún arte habrá más en ti, ni murmullo de molino se oirá más en ti; ni luz de lámpara brillará más en ti, ni voz de novio y novia se oirá más en ti, porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra y con tus brujerías embaucaste a todas las naciones. Oí después en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban: Aleluya. La victoria, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque sus sentencias son rectas y justas. El ha condenado a la gran prostituta que corrompía a la tierra con sus fornicaciones, y le ha pedido cuenta de la sangre de sus siervos. Y repitieron: «Aleluya.» El humo de su incendio sube por los siglos de los siglos. Y me dijo: Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 99

Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.
Beáti qui ad cenam nuptiárum Agni vocáti sunt.

Alabe a Dios toda la tierra; sirvamos al Señor con alegría, con júbilo entremos en su templo.
Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.
Beáti qui ad cenam nuptiárum Agni vocáti sunt.

Reconozcamos que el Señor es Dios; que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y su rebaño.
Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.
Beáti qui ad cenam nuptiárum Agni vocáti sunt.

Entremos por sus puertas dando gracias; crucemos por sus atrios entre himnos, con alabanzas y bendiciéndolo.
Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.
Beáti qui ad cenam nuptiárum Agni vocáti sunt.

El Señor es bueno, es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.
Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.
Beáti qui ad cenam nuptiárum Agni vocáti sunt.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estad atentos y levantad la cabeza, porque se acerca la hora de vuestra liberación, dice el Señor.
Respícite et leváte cápita vestra, quóniam appropínquat redémptio vestra.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 20-28

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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