Sábado 2ª Tiempo ordinario Año par (Id=92)

Primera Lectura

¿Por qué cayeron los valientes en medio de la batalla?

Lectura del segundo libro de Samuel 1, 1-4.11-12.17.19.23-27

En aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se detuvo dos días en Sicelag.

Al tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó a tierra, postrándose ante David. David le preguntó:

–¿De dónde vienes?

Respondió:

–Me he escapado del campamento israelita.

David dijo:

–¿Qué ha ocurrido? Cuéntame.

El respondió:

–Pues que la tropa ha huido de la batalla y ha habido muchas bajas entre la tropa, y muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatán.

Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada.

Y dijo David:

«¡Ay, la flor de Israel, herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes! Saúl y Jonatán, mis amigos queridos: ni vida ni muerte los pudo separar; más rápidos que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel, llorad por Saúl, que os vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro vuestros vestidos. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatán, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 79

Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
Ilustra faciem tuam, Domine, et salvi erimus

Escúchanos, pastor de Israel, que guías a José como un rebaño; tú, que estás rodeado de querubines, manifiéstate; ante la ruina de Efraín, Benjamín y Manasés, despierta tu poder y ven a salvarnos.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
Ilustra faciem tuam, Domine, et salvi erimus

Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo seguirás airado y sordo a las plegarias de tu pueblo? Nos has dado llanto por comida y por bebida, lágrimas en abundancia. Somos la burla de nuestros vecinos, el hazmerreír de cuantos nos rodean.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
Ilustra faciem tuam, Domine, et salvi erimus

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aperi, Domine, cor nostrum, ut intendamus verbis Filii tui.
Aleluya.

Evangelio

Sus parientes decían que se había vuelto loco

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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