Buscaré a mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: yo, el Señor, seré su Dios.
[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]
Dios todopoderoso y eterno, que has puesto a san Alfonso al frente de tu pueblo; te rogamos que, por la eficiencia de sus méritos, concedas a tu pueblo tu amor y tu perdón.
[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]
Si estamos unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 1-4
Hermanos: Ya no hay condenación que valga contra los que están unidos a Cristo Jesús, porque ellos ya no viven conforme al desorden egoísta del hombre. Pues, si estamos unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte.
En efecto, lo que bajo el régimen de la ley de Moisés era imposible por el desorden y egoísmo del hombre, Dios lo ha hecho posible, cuando envió a su propio Hijo, que se hizo hombre y tomó una condición humana semejante a la nuestra, que es pecadora, y para purificarnos de todo pecado, condenó a muerte al pecado en la humanidad de su Hijo. De este modo, la salvación prometida por la ley se realiza cumplidamente en nosotros, puesto que ya no vivimos conforme al desorden y egoísmo humanos, sino conforme al Espíritu.
Del Salmo 118
Enséñame, Señor, tus leyes.
¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras. Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos.
Enséñame, Señor, tus leyes.
En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.
Enséñame, Señor, tus leyes.
Bendito eres, Señor; enséñame todas tus leyes.
Enséñame, Señor, tus leyes.
Mis labios van enumerando los mandamientos de tu boca. Mi alegría es el camino de tus preceptos más que todas las riquezas.
Enséñame, Señor, tus leyes.
Aleluya. Alumbre así nuestra luz a los hombres, para que vean nuestras buenas obras y den gloria a nuestro Padre. Aleluya.
Vosotros sois la luz del mundo
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: —«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar un ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo de una olla, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre la luz de ustedes luz a los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en el cielo».
Señor, dirige tu mirada propicia sobre las ofrendas que te presentamos en la festividad de san Alfonso; que ellas nos merezcan tu perdón y glorifiquen tu piedad y tu nombre.
[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]
No me habéis elegido vosotros a mí, sino que Yo os he elegido para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca.
Reanimados por estos sacramentos te rogamos, Señor, humildemente, que, a ejemplo de san Alfonso, nos esforcemos en dar testimonio de aquella misma fe que él profesó en su vida, y en llevar a la práctica todas sus enseñanzas.