Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento; y los que enseñaron a muchos la justicia, serán como estrellas eternas.
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Señor y Dios nuestro, que infundiste en san Efrén tu admirable doctrina, concédenos, por su intercesión, ser fieles a sus enseñanzas y dar testimonio de ellas con nuestra conducta.
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Sobre todo, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-17
Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales, y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.
Del Salmo 36
Rectas y sabias son las palabras del justo.
Confía en el Señor, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra; que agradar al Señor sea tu deleite, y él te dará cuanto deseas.
Rectas y sabias son las palabras del justo.
Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y él hará que tu justicia y tu derecho brillen igual que el sol de mediodía.
Rectas y sabias son las palabras del justo.
La boca habla de lo que está lleno el corazón
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 61 43-45
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: —«No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.
El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón».
Que la participación en esta Eucaristía nos llene, Señor, de la luz de tu espíritu que iluminó a san Efrén, y lo hizo instrumento de tu gloria.
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Nosotros proclamamos a Cristo crucificado: fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Alimentados con este sacramento, te pedimos, Señor, que fieles a las enseñanzas de san Efrén, te demos gracias sin cesar por los dones recibidos.