Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. El señor cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará.
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Dios todopoderoso y eterno, que concediste a los mártires san Ponciano y san Hipólito la gracia de morir por Cristo; ayúdanos en nuestra debilidad, para que, así como ellos no dudaron en morir por ti, así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre.
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Estén alegres cuando compartan los padecimientos de Cristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 4, 12-19
Queridos hermanos: No se extrañen de ese fuego abrasador que los pone a prueba como si les sucediera algo extraordinario. Estén alegres cuando compartan los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, rebosen de gozo. Si los ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos ustedes, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios,
reposa sobre ustedes. Que ninguno de ustedes tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o entrometido. Pero si sufre por ser cristiano, que no se avergüence, que dé gloria a Dios por este nombre.
Ha llegado el momento de que el juicio empiece por la casa de Dios, y si nosotros somos los primeros, ¿cuál será el final de los que no han obedecido el Evangelio de Dios? Si el justo, a duras penas, se salva, ¿qué sucederá con el impío y pecador?
En consecuencia, los que padecen por designio de Dios, practiquen el bien y pónganse en manos del Creador, que es fiel.
Del Salmo 123
Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos, tanto ardía su ira contra nosotros.
Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador.
Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes.
Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador.
La trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, quien hizo el cielo y la tierra.
Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador.
Aleluya. Dichosos los perseguidos por cauda de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Aleluya.
† Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 18-21
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: —«Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero como no son del mundo, sino que yo los he escogido sacándolos del mundo, por eso el mundo los odia. Recuerden lo que les dije: —No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la de ustedes. Y todo eso lo harán con ustedes a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».
Sea agradable a tus ojos, Señor, esta ofrenda que va a ser consagrada en la festividad gloriosa de tus mártires, Ponciano e Hipólito para que nos purifique de nuestros pecados y te mueva a escuchar las plegarias de tu pueblo.
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Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos, dice el Señor.
Alimentados con el pan del cielo, viviendo la unidad como miembros del Cuerpo de Cristo, te rogamos, Señor, que no nos separemos de amor de tu Hijo, y a ejemplo de tus mártires san Ponciano y san Hipólito, logremos superar con valentía cualquier dificultad por aquel que nos amó sobre toda medida.