Día 15/03 Santa Luisa de Marillac
religiosa

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Antífona de Entrada

Venid, benditos de mi Padre, dice el Señor: estuve enfermo y me visitasteis. Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

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Oración Colecta

Señor, Dios todopoderoso, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo; concédenos que, imitando la caridad de santa Luisa de Marillac, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu reino.

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Primera lectura

Aguarda al Señor en el monte

Lectura del libro primero de los Reyes 19, 4-9a. 11-15a

En aquellos días Elías se adentró en el desierto un día de camino, se sentó bajo una retama y, deseándose la muerte, decía: —«¡Basta, Señor! Quítame la vida, que no soy mejor que mis antepasados».
Se acostó y se quedó dormido, pero un ángel lo tocó y le dijo: –«Levántate y come».
Elías miró y vio a su cabecera un pan cocido todavía caliente y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a dormir. De nuevo, el ángel del Señor lo tocó y le dijo: —Levántate y come, pues te queda todavía un camino muy largo.
El se levantó, comió y bebió; y con la fuerza de aquel alimento anduvo cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó al Horeb, la montaña de Dios.
Cuando Elías llegó a la montaña, entró en una gruta y pasó allí la noche. El Señor le dirigió su palabra: —«¿Qué haces aquí, Elías?
El respondió: —Sufro por amor al Señor todopoderoso, porque los israelitas han roto tu alianza, han destruido tus altares y han matado a tus profetas. Sólo he quedado yo, y me buscan para matarme».
El Señor le dijo: —Sal y quédate de pie ante mí en la montaña. ¡El Señor va a pasar!
Paso primero un viento fuerte e impetuoso, que hacía temblar las montañas y quebraba las peñas, pero el Señor no estaba en el viento. Al viento siguió un terremoto, pero el Señor no estaba en le terremoto. Al terremoto siguió un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Al fuego siguió una suave brisa. Elías, al oírla, se cubrió el rostro con su manto y, saliendo afuera, se quedó de pie a la entrada de la gruta. Y una voz le preguntó: —¿Qué haces aquí, Elías?
respondió: —«Sufro por amor al Señor todopoderoso, porque los israelitas han roto tu alianza, han destruido tus altares y han matado a tus profetas. Sólo he quedado yo, me buscan para matarme».
El Señor le dijo: –«Anda, regresa a Damasco por el camino del desierto».

Salmo Responsorial

Del Salmo 127

Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso quien teme al Señor y sigue sus caminos; comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.
Dichoso quien teme al Señor.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.
Dichoso quien teme al Señor.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.
Dichoso quien teme al Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya. El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. Aleluya.

Evangelio

Vende lo que tienes y sígueme

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 17-30

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: —“Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Jesús le contestó: –«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: “no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”».
El replicó: —«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño».
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: –«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: —«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras.
Jesús añadió: —«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban: —«Entonces ¿quién se podrá salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: –«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

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Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, los dones de tu pueblo y concédenos que, al recordar las maravillas que le amor de tu Hijo realizó con nosotros, nos reafirmemos, a ejemplo de santa Luisa de Marillac, en el amor a ti y al prójimo.

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Prefacio

Prefacio de los Santos
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Antífona de la Comunión

La señal por la que conocerán que son discípulos míos será que se aman unos a otros, dice el Señor.

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Oración después de la Comunión

Alimentados con estos sagrados misterios, te pedimos, Señor, nos ayudes a seguir los ejemplos de santa Luisa de Marillac, que te rindió culto con devoción constante y se entregó a tu pueblo en un continuo servicio de amor.

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