Yo me suscitaré un sacerdote fiel que obre según mi corazón y mis deseos, dice el Señor.
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Señor, tú que has querido contar en el numero de los santos pastores a tu siervo san Euquerio, y lo has hecho brillar por el fuego de la caridad y el poder de una fe que vence al mundo; haz que, por su intercesión, perseveremos en la fe y en el amor y merezcamos así participar de la gloria con que le coronaste.
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¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?
Lectura del profeta Isaías 6, 1-18
El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostros, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas aleteaban.
Y se gritaban uno a otro diciendo: —¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!
Y temblaban las jambas de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.
Yo dije: —«¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos».
Y Volvió hacia mí uno de los serafines, con una ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: —Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.
Entonces escuché la voz del Señor, que decía: —«A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?»
Contesté: —«Aquí estoy, mándame».
Del Salmo 22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Preparas una mesa ante mesa ante mí enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Aleluya. Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, que conozco a mis ovejas y las mías me conocen. Aleluya.
Id y enseñad a todas las naciones
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28,16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: –«Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta fin del mundo».
Palabra de Señor.
Recibe, Señor, las ofrendas que tu pueblo te presenta en la fiesta de san Euquerio; que ellas nos merezcan, como lo esperamos, el auxilio de tu misericordia.
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Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante, dice el Señor.
Señor: que la eficacia de estos dones produzca su fruto en nosotros al celebrar la fiesta de san Euquerio, y nos alcance de tu misericordia ayuda para la vida presente y las alegrías de la vida futura.