El Señor lo eligió sumo sacerdote y derramó sobre él todos los bienes.
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Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, que pusiste al papa san Gregorio al frente de tu pueblo, para que con su ejemplo y su palabra lo ayudara a crecer en santidad; protege, por su intercesión, a los pastores de la Iglesia y al rebaño que les has confiado, para que siempre caminen por las sendas de la salvación.
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Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 20, 17-18. 28-32. 36
En aquellos días, hallándose Pablo en Mileto mandó llamar a los presbíteros de la comunidad cristiana de Efeso. Cuando se presentaron, les dijo: –«Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño, del que los constituyó pastores el Espíritu Santo, para apacentar a la Iglesia que Dios adquirió con la sangre de su Hijo.
Yo sé que después de mí partida, se introducirán entre ustedes lobos rapaces, que no tendrán piedad del rebaño y sé que, de entre ustedes mismos, surgirán hombres que predicarán doctrinas perversas y arrastrarán a los fieles detrás de sí. Por eso, estén alerta. Acuérdense que durante tres años, ni de día ni de noche he dejado de aconsejar, con lágrimas en los ojos, a cada uno de ustedes.
Ahora los encomiendo a Dios y a su palabra salvadora, la cual tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu».
Dicho esto, se arrodilló para orar con todos ellos.
Del Salmo 109
Tú eres sacerdote para siempre.
Esto ha dicho el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha; yo haré de tus contrarios el estrado donde pongas los pies».
Tú eres sacerdote para siempre.
Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro y tú dominarás al enemigo.
Tú eres sacerdote para siempre.
Es tuyo el señorío; el día en que naciste, en su monte santo te consagró el Señor antes del alba.
Tú eres sacerdote para siempre.
Juró el Señor y no ha de retractarse: «Tú eres sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec».
Tú eres sacerdote para siempre.
Aleluya. Sígueme, dice el Señor, y haré de ustedes pescadores de hombres. Aleluya.
Tú eres Pedro y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesárea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: —¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos le respondieron: —«Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas».
Luego les preguntó: —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: –«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le dijo entonces: —«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza en honor de tus santos; que su protección poderosa nos defienda contra todos los males presentes y futuros.
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El buen pastor dio la vida por las ovejas.
Señor, Dios nuestro, que estos sacramentos enciendan en nosotros el fuego de amor que abrasó el corazón de san Gregorio y le impulsó a entregarse sin reserva al servicio de la Iglesia.