El justo crecerá como palmera, se alzará como cedro del Líbano; plantado en la casa del Señor, en los atrios de nuestro Dios.
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¡Oh Dios!, que has trasladado a san Luis de Francia desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria; concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales.
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Parte tu pan con el hambriento
Lectura del profeta Isaías. 58, 6-11
Esto dice el Señor: —El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.
Entonces romperá tu luz como la aurora, enseguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá; gritarás y te dirá: Aquí estoy. Cuando destierres el ti la opresión, de gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.
El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña.
Del Salmo 111
Dichoso quien teme al Señor.
Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderosos en la tierra, la descendencia del justo será bendita.
Dichoso quien teme al Señor.
En su casa habrá riquezas y en abundancia; su caridad es constante, sin falta. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso quien teme al Señor.
Dichoso el se apiada y presta y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará; su recuerdo será perpetuo; no temerá las malas noticias.
Dichoso quien teme al Señor.
Su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta ver derrotado a sus enemigos.
Dichoso quien teme al Señor.
Reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad.
Dichoso quien teme al Señor.
Aleluya. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado, dice el Señor. Aleluya.
Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: —Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de Ley?»
El dijo: –«Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. Es segundo es semejante a él. «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas».
Señor, al presentar sobre tu altar esta ofrenda, concédenos aquel sentimiento de piedad que infundiste a san Luis de Francia; para que nos entreguemos con pureza de alma y corazón devoto a esta sagrada celebración; que nuestro sacrificio te sea agradable a ti y provechoso para nosotros.
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Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré, dice el Señor.
Que la comunión de tus sacramentos nos salve, Señor, y nos afiance en la luz de tu verdad.