15 de junio

Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, virgen

Memoria

Celebramos la memoria de Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, vizcondesa de Jorbalán y fundadora de las religiosas Adoratrices. Su vida, que se extinguió en Valencia, víctima de la caridad hacia los enfermos (24 de agosto de 1865), testimonia el dinamismo del amor que se engendra cuando la Eucaristía llega a ser el centro de la existencia. Amor con obras y de verdad (La lectura). Su memoria no se celebra en el día de su natalicio, 24 de agosto, sino en el de sus votos perpetuos.

Antífona de entrada Sal 41, 2

Como busca la cierva corriente de agua,

así mi alma te busca a ti, Dios mío.

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Oración colecta

Oh Dios,

que amas a los hombres

y concedes a todos tu perdón;

suscita en nosotros

un espíritu de generosidad y de amor,

que, a imitación de santa María Micaela,

nos impulse a encontrarte en los más pobres

y en los más necesitados de tu protección.

Por nuestro Señor.

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PRIMERA LECTURA

También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 14-18

Queridos hermanos:

Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos.

El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos.

Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?

Hijos míos, no amemos con palabras y solamente de boca, sino con obras y de verdad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11

V. Gustad y ved .qué bueno es el Señor.

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Contempladlo y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias.

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él.

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que lo temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecerán de nada.

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Aleluya Jn 6, 54

(Si no se canta, puede omitirse.)

Aleluya, aleluya.

El que come mi carne y bebe mi sangre

tiene vida eterna;

yo lo resucitaré en el último día.

Aleluya.

EVANGELIO

El que come de este pan tiene vida eterna

X Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 47-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan, que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan, que yo daré, es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí:

— ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo:

—Os lo aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come, vivirá por mí; este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.

Palabra del Señor.

O bien:

Ya no os llamaré siervos: a vosotros os llamo amigos

X Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido; soy yo quien os he elegido, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

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Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, los dones

que humildemente te ofrecemos

en memoria de santa María Micaela

y concédenos

que, al celebrar este misterio libres de pecado,

nos ofrezcamos nosotros mismos

como oblación agradable a tus ojos.

Por Jesucristo.

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Prefacio

Prefacio de santas vírgenes y religiosos


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Antífona de la comunión Gal 2, 20

Vivo yo, pero no soy yo;

es Cristo quien vive en mí.

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Oración después de la comunión

Reconfortados con el pan del cielo,

imploramos, Señor, de tu bondad

que, a cuantos nos llena de alegría

el recuerdo de santa María Micaela,

nos concedas, por virtud de este sacramento,

permanecer en tu presencia,

ardiendo en el fuego sagrado de tu amor.

Por Jesucristo.

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