1 de julio
La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
Fiesta
La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo es una fiesta que, con diversos nombres y advocaciones locales y patronales, exterioriza desde hace siglos el deseo del pueblo valenciano de celebrar jubilosamente la redención que nos mereció el sacrificio del Salvador. Los textos de esta misa nos presentan el motivo de la celebración en la perspectiva de la historia de la salvación.
En vez de esta fecha, según los lugares, esta fiesta se trasladará al día en que se celebre con cierta solemnidad un misterio de la Pasión del Señor (Santísimo Cristo, Ecce Horno, Sangre, etc.), de no estar tradicionalmente asignada a otra celebración litúrgica, v. g., Transfiguración del Señor, Dedicación de la archibasílica del Salvador, etc.
Antífona de entrada Ap 5, 9-10
Con tu sangre has comprado para Dios
hombres de toda tribu,
lengua, pueblo y nación;
has hecho de ellos una dinastía sacerdotal,
que sirva a Dios y reine sobre la tierra. (T. P. Aleluya.)
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Oh Dios,
que has redimido a todos los hombres
con la sangre preciosa de tu Hijo unigénito,
conserva en nosotros la acción de tu misericordia
para que, celebrando siempre el misterio de nuestra salvación,
podamos conseguir sus frutos eternos.
Por nuestro Señor.
[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]
Fuera del Tiempo Pascual:
La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia
Lectura de la carta a los Hebreos 9, 11-15
Cristo ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. Su templo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado.
No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.
Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen el poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa; cuánto más la sangre de Cristo que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo.
Por eso él es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte, que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.
Palabra de Dios.
Dentro del Tiempo Pascual:
Nos amó y nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre
Lectura del libro del Apocalipsis 1, 5-7
Gracia y paz a vosotros de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra.
A aquel que nos amó
—nos ha librado de nuestros pecados por su sangre,
nos ha convertido en un reino,
y hecho sacerdotes de Dios, su Padre—,
a él la gloria y el poder,
por los siglos de los siglos. Amén.
Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron.
Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa.
Sí. Amén.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 115, 12-13. 15 y 16 bc. 17-18
V. El cáliz de bendición nos une en la sangre de Cristo.
R. El cáliz de bendición nos une en la sangre de Cristo.
¿Cómo pagaré al Señor
Alzaré el cáliz de la salvación,
invocando su nombre.
R. El cáliz de bendición nos une en la sangre de Cristo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Yo soy tu siervo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
R. El cáliz de bendición nos une en la sangre de Cristo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos,
en presencia de todo el pueblo.
R. El cáliz de bendición nos une en la sangre de Cristo.
Aleluya Ap 1, 5ab
(Si no se canta, puede omitirse.)
Aleluya, aleluya.
Jesucristo, el Testigo fiel,
el Primogénito de entre los muertos,
nos amó y nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre.
Aleluya.
EVANGELIO
Le traspasó el costado y al punto salió sangre yagua
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 28-37
Sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
—Tengo sed.
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
—Está cumplido.
E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilatos que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado y al punto salió sangre yagua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: "No le quebrarán un hueso"; y en otro lugar la Escritura dice: "Mirarán al que atravesaron".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Al presentarse nuestras ofrendas,
te suplicamos, Señor,
que en estos misterios
nos acerquemos a Jesús,
Mediador de la nueva alianza,
y renovemos la acción salvadora de su sangre.
Por Jesucristo.
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V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo
el universo aprende a proclamar tu grandeza
y, por la fuerza de la cruz,
el mundo es juzgado como reo
y el crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
Santo, Santo, Santo...
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Antífona de la comunión 1 Cor 10, 16
El cáliz de nuestra acción de gracias:
¿no nos une a todos en la sangre de Cristo?,
y el pan que partimos:
¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? (T. P. Aleluya.)
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Oración después de la comunión
Alimentados con estos sacramentos,
te rogamos, Señor,
que nos purifiques siempre con la sangre de Cristo,
fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna.
Por Jesucristo.
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