LXX / Vulgata 44
Alabanzas al ungido y a su esposa el día de sus nupcias
1Al maestro de coro. Según «Los Lirios». De los hijos de Coré. Masquil. Canto de amor.
2Exhala mi corazón un discurso aderezado;
dedico mi poema al rey;
mi lengua es pluma de escriba veloz.
3Eres el más hermoso de los hijos de Adán,
en tus labios se ha derramado la gracia,
pues Dios te ha bendecido para siempre.
4Ciñe tu espada al costado, valiente:
tu gloria y tu honor.
5Triunfa, sube al carro por la verdad,
la modestia y la justicia;
que tu diestra te enseñe a realizar hazañas.
6Tus flechas son agudas,
—los pueblos se te someten—,
se clavan en el corazón de los enemigos del rey.
7Tu trono, ¡oh Dios!, es por siempre, sin fin;
cetro de rectitud es el cetro de tu reino.
8Amas la justicia y odias la impiedad;
por eso te ha ungido Dios, tu Dios,
con óleo de alegría, más que a tus compañeros.
9Mirra, áloe y casia exhalan tus vestidos;
en palacios de marfil te deleitan las arpas.
10Hijas de reyes están entre tus damas.
A tu diestra está la reina,
adornada con oro de Ofir.
11Escucha, hija, y mira, presta tu oído,
olvida tu pueblo y la casa de tu padre:
12y el rey se prendará de tu belleza;
él es tu señor, inclínate ante él.
13La hija de Tiro viene con presentes,
los pueblos más ricos buscan tu favor.
14Radiante de gloria, la hija del rey enjoyada
—de brocados de oro es su vestido,
15con bordados de colores—, es conducida ante el rey.
Vírgenes, sus damas, forman su séquito,
son conducidas ante ti;
16son conducidas en medio de alegría y regocijo;
entran en el palacio del rey.
17En lugar de tus padres estarán tus hijos;
los constituirás príncipes por toda la tierra.
18Haré memorable tu nombre
en todas las generaciones;
por esto, te alabarán los pueblos
por los siglos de los siglos.