LXX / Vulgata 45
Nuestra seguridad ante cualquier peligro está en el Señor que mora en Sión
1Al maestro de coro. De los hijos de Coré. Según «Las Vírgenes». Cántico.
2Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro fácil de encontrar en las angustias.
3Por eso no tememos aunque se conmueva la tierra,
y se derrumben los montes en lo hondo del mar;
4aunque se agiten y hiervan sus aguas,
y, por su ímpetu, retiemblen los montes.
Pausa
5Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
la morada santa del Altísimo.
6Dios está en medio de ella: no podrá retemblar;
al despuntar el alba, Dios la asiste.
7Se agitan las naciones, tiemblan los reinos:
Él lanza su trueno, se estremece la tierra.
8El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestra fortaleza es el Dios de Jacob.
Pausa
9Vengan a ver los prodigios del Señor,
que hace maravillas en la tierra.
10Hace cesar las guerras hasta los confines del orbe;
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los carros de guerra.
11Desistan y reconozcan que Yo soy Dios:
excelso entre las naciones,
excelso sobre la tierra.
12El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestra fortaleza es el Dios de Jacob.
Pausa