LXX / Vulgata 62
Anhelo de encuentro con Dios,
que manifiesta su poder y su bondad en el Templo
1Salmo. De David. Cuando estaba en el desierto de Judá.
2Oh Dios, Tú eres mi Dios, al alba te busco,
mi alma tiene sed de Ti,
por Ti mi carne desfallece,
en tierra desierta y seca, sin agua.
3Por eso te contemplo en el Santuario,
para ver tu poder y tu gloria
4Tu misericordia vale más que la vida,
mis labios te alabarán.
5Así, te bendeciré toda mi vida,
a tu Nombre alzaré mis manos.
6Como de enjundia y de grosura
se saciará mi alma,
y con labios jubilosos te alabará mi boca.
7En el lecho me acuerdo de Ti,
en las vigilias de la noche medito en Ti;
8porque Tú eres mi socorro,
canto gozoso a la sombra de tus alas.
9A Ti se aferra mi alma,
tu diestra me sostiene.
10Los que atentan contra mi alma
irán a las profundidades de la tierra,
11entregados al poder de la espada,
serán pasto de chacales.
12Pero el rey se alegrará en Dios;
cuantos juran por Él se gloriarán,
porque será tapada la boca
de los que dicen embustes.